‘Mouros’ e ‘Mouras’

En las leyendas y mitología gallegas suelen aparecer los llamados mouros y mouras. Aunque el nombre pueda recordar, no tienen nada que ver con su raza y su origen, sino que son seres mitológicos con poderes sobrehumanos.

Hay que aclarar también, que no son lo mismo. A pesar de compartir nombre, mouros y mouras son seres diferentes. Los primeros pertenecen a una raza de seres de otro tiempo, mientras que las mouras forman parte de los elementales o espíritus de la naturaleza.

Mouros

Son hombres de piel negra que viven bajo tierra. Eran muy buenos trabajadores y tenían poderes mágicos. Según la leyenda, se dedicaban a labores de extracción del oro o presentan una especial facilidad para algún trabajo. En el contacto con los seres humanos, suele aparecer un tesoro de por medio, del que son guardianes o con el que hacen negocio.

El color oscuro de su piel, posiblemente haga referencia a que son seres venidos de tierras ajenas a las gallegas. Así, mouro equivale a extraño, ajeno y antiguo. A este hecho se le añade que suelen ser presentados como paganos, no bautizados. Cierto es que, a pesar de ser seres mágicos, la tradición afirma que hacen actividades propias de los humanos, tales como cocinar, lavar la ropa, etc.; aunque dichas actividades las realizarían de forma muy diferente a la habitual de los campesinos.

Muchas leyendas relacionan a estos seres con los creadores de los castros o de las mámoas (dólmenes). Seguramente, ante el desconocimiento del origen histórico concreto de estos restos arqueológicos, la tradición popular los vinculó a seres extraordinarios.

Estos seres de la mitología gallega son comparables con seres de otras culturas, tales como la escocesa, irlandesa, galesa, noruega, bretona…en las cuales también se relacionan –con sus características y nombres concretos- a monumentos megalíticos y tesoros fantásticos.

Mouras

Al contrario que los mouros, las mouras son rubias o pelirrojas (en gallego el color rubio en el pelo se refiere a un tono anaranjado) y de piel clara. Viven en pequeñas lagunas, cascadas, cuevas, fuentes o en ríos…siempre bajo tierra y suelen aparecer peinándose sus largas cabelleras con un peine o cepillo de oro. Serían lo más parecido dentro de la mitología gallega a las hadas, xanas o fairies de otras culturas, como la escocesa, galesa, irlandesa, etc.

En muchas leyendas se les vincula con castros, túmulos u otros monumentos prehistóricos. De hecho, en muchas de las ocasiones, se habla de que son artífices de estos monumentos, los cuales son creados por ellas sin esfuerzo alguno. Con esto, se alude a sus poderes mágicos, pues trasladan las grandes piedras sobre su cabeza mientras llevan un niño en  brazos y/o hilan vestidos.

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