Cercano a la Universidade de A Coruña y situado entre los dos campus (Elviña y A Zapateira), concretamente en el alto conocido como Os Curutos, el Castro de Elviña es un buen ejemplo de la cultura castrexa que existió en toda la zona de Galicia y de la que permanecen abundantes vestigios. El Castro de Elviña no ha sido excavado en toda su superficie, pero sí se pueden apreciar múltiples elementos que atestiguan su importancia y tamaño.
¿Qué es un castro?
Un castro no es otra cosa que la forma que toman los poblados fortificados habitados entre los siglos VI a.C. y I d.C, cuando ya se empiezan a abandonar con posterioridad a su romanización. De todos modos, el mayor desarrollo de la cultura castreña se da durante el siglo III a.C.
Debido a las necesidades defensivas (de las cuales son testigo también las murallas de los castros), estos poblados se encuentran en lugares elevados o bien en penínsulas fácilmente defendibles.
En Galicia se conservan miles de vestigios de castros. De hecho, es fácil rastrear la relación entre la existencia de un castro y la creación de una aldea moderna, en un punto menos elevado con respecto a aquel donde surge el poblado castrexo.
Castreño –vs- castrexo
Existen yacimientos que atestiguan la existencia de la cultura castreña por todo el territorio europeo. Sin embargo, las peculiaridades de la zona de la actual Galicia y norte de Portugal, hace que se adopte el término castrexo para referirnos a los ejemplos de esta zona (desde el norte de Galicia hasta el río Duero en Portugal).
El Castro de Elviña

El Castro de Elviña ocupa unas 4 hectáreas de terreno, lo que lo convierte en un ejemplo importante en tamaño. Avanzando hacia el sur del territorio castrexo, los castros sí cuentan con mayor tamaño (siendo el mayor el de Santa Tegra, con 20 hectáreas de terreno), pero en esta zona septentrional, el tamaño medio de los castros descubiertos es de 1 hectárea, de manera que Elviña cuadriplica la extensión media.
Además de su extensión, la presencia de diversos edificios de carácter público, hace suponer que el castro que nos ocupa presentaría un importante desarrollo como núcleo poblacional, dedicado a actividades económicas diversas, más allá de las habituales ganaderas y agrícolas.
Descubrimiento y excavaciones
Las primeras excavaciones tienen lugar a finales de la década de 1940 y primeros años de la siguiente, a cargo de José María Luengo y Luís Monteagudo. Durante los años 1980-1985, será Felipe Senén López Gómez quien se haga cargo de las excavaciones, que se centran en recuperación y revaloración de las partes ya descubiertas.
Ya en este siglo, tras años de estancamiento, se reanudan los trabajos. Destaca la retirada de la torre de alta tensión que se encontraba en la cima del castro, en marzo de 2015. Los trabajos siguientes buscan mantener el control de la vegetación sobre las zonas ya expuestas, con el objetivo de facilitar las visitas y el acercamiento del lugar al público.
Descripción
En el caso del Castro de Elviña, tres son los recintos amurallados que se distinguen. La más exterior, presentaría una entrada monumental con torres y varios niveles de puertas, que asegurarían una mejor defensa del poblado. Se pueden apreciar restos de unas escaleras que accederían al ‘camino de ronda’, es decir, que la muralla contaría con estabilidad y anchura suficientes para permitir ser recorrida por el guardián.
Entre esta muralla exterior y la que rodea la croa, existe una muralla intermedia, así como zonas aterrazadas entre las murallas, donde se asentaría la población. Entre las diversas construcciones encontradas, destacan los restos de la fuente-aljibe y el templo del ídolo fálico.
La fuente-aljibe, de gran tamaño y con dos líneas de escaleras que facilitan el acceso al pozo, atestigua también la importancia del poblado, pues es posible que la creación de este aljibe se viera impulsada por la presencia de una relativamente numerosa población.
Por su parte, el citado templo, presenta un banco corrido, que hace suponer su dedicación a lugar de reunión, y recibe el nombre del ‘Templo del ídolo fálico’ porque en su interior se encontró un relieve con la evidente representación de los genitales masculinos (hoy conservado en el Museo Arqueológico e Histórico del Castillo de San Antón).
Ya en la croa, se pueden apreciar los restos de viviendas unificadas en torno a lo que parece un patio común. En estas viviendas se distingue también una zona en que se encontraría un hogar o lugar para hacer fuego.

Desde el punto superior de la croa, se puede disfrutar de unas estupendas vistas panorámicas de la ciudad de A Coruña al completo.

Tesoro de Elviña
En las excavaciones del castro, se encontró el llamado ‘Tesoro de Elviña’, que consta de una diadema-cinturón, una gargantilla, cuentas de un collar y un colgante. Este conjunto fue encontrado entre los restos de un edificio conocido como la “Casa del Tesoro”, que presenta una estructura rectangular. Actualmente, el tesoro se conserva en el Museo Arqueológico e Histórico del Castillo de San Antón.

Visitas
Para acceder al castro está abierto al público con un programa de visitas guiadas gratuitas. Para ponerse en contacto, el teléfono es 981 189 850. Más información en este enlace.
Recorrido
La visita comienza siguiendo un sendero que lleva directamente a la entrada que se abre en la muralla exterior, para continuar ascendiendo hacia la croa siguiendo el camino empedrado. La visita recorre la zona aterrazada entre-murallas, rodeando la croa, para acceder a la misma por la entrada principal, que se encuentra en eje con la entrada exterior.
Un dato arqueológico
Se pueden apreciar pequeñas placas de pizarra insertas en las murallas del yacimiento arqueológico. Éstas atestiguan labores de reconstrucción. Es decir, de la marca de pizarra hacia arriba, las murallas no son originales, sino que han sido reconstruidas. Siguiendo (lógicas) costumbres arqueológicas, estás reconstrucciones son fácilmente reversibles, pues están hechas con argamasa ligera. Por ello, cobra todavía más importante el consejo del apartado siguiente.
Importante
Nunca está de más aprovechar para remarcar que, tanto en este caso como en cualquier espacio arqueológico, la regla es “llegar, ver y marchar”. A la hora de caminar, hay que hacerlo por los caminos o zonas de tierra –nunca pisar encima de los muros conservados o reconstruidos- y nunca se debe uno llevar nada de una zona arqueológica: por pequeño que sea el “souvenir”, puede contener una información valiosísima que sólo un experto puede obtener (¡nada de llevarse ni una piedrecita!).
Cómo llegar
En autobús
Si quieres llegar en transporte público al Castro de Elviña, las opciones son dos. En primer lugar, la línea ‘Pra. Pontevedra – Elviña UDC’ hasta la parata ‘Intercampus, pobo’; la otra opción es tomar la línea 24 hasta la parada ‘Antonio I. Rivas, 86’.

La parada de la línea ‘Pra. Pontevedra – Elviña UDC’ es la que más próxima queda al castro. Tan sólo hay que tomar un desvío a la derecha desde la carretera principal y caminar unos 3 minutos siguiendo el camino (Camiño das Penas de Agrela). Por su parte, la parada de la línea 24 deja a unos 10 minutos a pie de las excavaciones del Castro de Elviña, lo que, por otra parte, es una buena ocasión para conocer el lugar de San Vicente de Elviña (en esta zona tuvo lugar la famosa Batalla de Elviña, donde falleció el General Sir John Moore y de la que se pueden apreciar reconstrucciones en maqueta en el Museo Militar de A Coruña).
En coche
Los accesos en coche son cómodos, aunque en las cercanías del Castro de Elviña tan sólo hay espacio para estacionar 4-5 vehículos. Otra opción para estacionar el coche es el cercano campus de la Universidade de A Coruña y llegar a pie hasta el castro.
La opción más sencilla en coche es tomar el desvío señalizado que parte de la Avenida Alfonso Molina y atraviesa el lugar de Elviña, hasta llegar al cruce con la calle Camiño de Pedras de Agrela, desde el que se llega la propio acceso al castro.
Si te apetece pasear…
Los alrededores del castro presentan diversos senderos rodeados de vegetación que ofrecen un muy agradable paseo rodeando el monte donde se sitúa el yacimiento arqueológico.
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