En plenas Fragas do Eume, en un montículo situado entre los ríos Eume y Sesín (afluente del primero), se encuentra el Monasterio de Caaveiro. La altura en la que se asienta y la espectacular vegetación del Parque Natural de Fragas del Eume, que rodea al monasterio, hacen que la visita a este lugar sea casi obligada.
Cómo llegar?
La mejor manera de llegar hasta el Monasterio de San Xoan de Caaveiro es animarse a caminar las preciosas Fragas do Eume. Si te animas a caminar, tu ruta es la llamada “Camiño de Os Encomendeiros”. Al final de la misma, se encuentra el puente de Santa Cristina, desde el que se accede por una empinada pendiente al mágico San Xoán de Caaveiro.
En los meses de verano (y durante Semana Santa) no está permitido llegar en vehículo propio hasta la zona del Puente de Santa Cristina, que se encuentra a unos 500 metros del monasterio. La organización pone a disposición transporte gratuito entre el Centro de Recepción de Visitantes y el Monasterio.
Durante el resto del año, sí es posible llegar en coche hasta este punto. Sin embargo, la mejor manera de disfrutar del Parque Natural das Fragas do Eume es, sin duda, a pie; a lo que se añade la relativa dificultad para aparcar, especialmente los fines de semana.
Origen e historia
Los orígenes de este conjunto se remontan al siglo X, época de la que nos llegan las primeras noticias de vida monástica en el lugar. De hecho, hay datos que hablan de un primitivo eremitorio en el enclave con anterioridad a la existencia del primer monasterio.
Ya en plena Edad Media, durante el siglo XI, el cenobio se adscribe a la orden benedictina, de la mano de San Rosendo, en torno al año 936. Posteriormente —ya en el siglo XIII—, pasa a pertenecer a la orden de San Agustín. Como muchos monasterios, entre los siglo XI y XIII, recibe numerosas donaciones particulares y diversos privilegios reales.
Tras superar la crisis de la Baja Edad Media, Caaveiro no desaparece. Sin embargo, en torno al siglo XIV, los priores dejan de vivir en el monasterio. A pesar de ello, la vida monástica se prolonga hasta 1762.
En el siglo XVIII pierde su distinción de colegiata, lo que influirá en que la vida monacal cese en el entorno. Con la desamortización de Mendizábal, los bienes pasan a manos particulares.
¿Cómo era Caaveiro?

Se puede apreciar que el monasterio de Caaveiro fue construido en terrazas, con la intención de salvar los desniveles planteados por el terreno, y con unos importantes muros que protegen y sostienen la totalidad del conjunto (a excepción de las casas de servicios, caballerizas y molino, que se encuentran fuera de dichas murallas).
Aunque no se aprecia en la reconstrucción, en el lado norte del conjunto, se disponía un corredor cubierto que unía todas las terrazas y por el que los monjes podían caminar al abrigo de viento y lluvia.
¿Qué queda en pie?
Lo primero que se aprecia al llegar al recinto del monasterio son las zonas y construcciones de los guardeses. La primera edificación, donde hoy en día se sitúan la taberna (con sus deliciosos bocadillos) y los servicios, es la llamada Casa del Horno, donde se encontraban las dependencias de servicios de los canónigos. En la siguiente edificación, según ascendemos, nos encontramos con las antiguas caballerizas, hoy en día despacho de la guía del monasterio.
Avanzando en nuestro camino hacia el centro del conjunto, se aprecia que el monasterio contaba con dos zonas amuralladas. Así, hemos de atravesar una puerta para llegar a la primera terraza, hoy vacía. Tras cruzar un segundo umbral, llegamos a la zona interior del monasterio, concretamente a la terraza donde se encontrarían el cuarto del subprior y algunas de las celdas de los canónigos que aquí residían. Desde este punto ya se puede apreciar el exterior de la cabecera de la iglesia de Santa Isabel y el campanario.
Iglesia de Santa Isabel
El origen de la actual iglesia de santa Isabel se dataría —hipotéticamente, pues no hay documentación que lo establezca con seguridad—, en la primera mitad del siglo XII. Consta de una nave rectangular con un ábside cuyos tramos aparecen cubiertos de bóveda de cañón y de cuarto de esfera. Un arco de triunfo de medio punto precede el ábside.
Al exterior, la cabecera de la iglesia (el ábside) se sitúa a una altura importante, salvada por un muro decorado con arcadas figuradas dobles (ciegas) y contrafuertes, que hace las veces de apoyo de la misma. Es aquí, al exterior, donde se aprecian los orígenes románicos de la construcción.

Torre campanario y cabecera de la iglesia de Santa Isabel, sobre el muro de apoyo.
En el lado oeste de la iglesia, se puede apreciar una peculiar portada principal, reinventada en la restauración del siglo XIX. Cuenta con arquivoltas decoradas y la representación del Cordero Místico en el tímpano. También en la restauración, y sobre la citada portada, se construyó un óculo en forma de estrella de ocho puntas.
Torre campanario
En paralelo a la iglesia (es decir, orientadas en el eje oeste-este), una escalinata atraviesa la siguiente puerta, sobre la que se levanta la torre campanario. Aunque es muy posible que existiese una torre campanario anterior, la que vemos actualmente sería construida ya a mediados del s. XVIII, en estilo barroco de placas. Sobre la puerta, se puede apreciar el escudo con las armas de Castilla y León, con el Toisón de oro y la corona real. A los lados del escudo, la representación del ‘Agnus Dei’ y el corazón que representa a la orden de San Agustín.
Sacristía o “Pabellón de Don Pío”
Dejando atrás la torre campanario, a la derecha se encuentra la portada sur y acceso a la iglesia de Santa Isabel.
Si, en lugar de girar hacia la iglesia, seguimos todo recto, llegamos a un nuevo tramo de escaleras, que nos llevan a la última terraza del conjunto. El primer edificio que encontramos, a la derecha, tras ascender las escaleras, es la antigua sacristía, hoy conocida como “Pabellón de Don Pío”. Esta construcción se asienta sobre unos altos muros que salvan el desnivel y dan forma a esta último espacio en terraza del conjunto.
En el interior de este pabellón, se puede apreciar una curiosa pila de piedra, que desagua al exterior por un canalón. Esta pila, divida en dos, ha creado numerosas leyendas y habladurías entre los lugareños, que mencionan torturas en los cimientos de esta antigua sacristía. Es muy posible, sin embargo, que la división en dos pilas y el desagüe se deban a ritos relacionados con la liturgia, según la cual el agua bendita no se puede mezclar con el agua normal y debe ser deshechada directamente sobre la tierra.

Pila dividida en dos en la antigua sacristía
(Fuente: Apendices y catalogo documental de Caaveiro)
Salas de los canónigos
En el extremo final del conjunto, se encuentran las celdas de los canónigos. Ambos espacios están restaurados y en ellos se exponen diversos elementos de interés relacionados con la historia de Caaveiro, destaca una maqueta, que ayuda a entender mejor la estructura y el esplendor pasado del conjunto al completo.
Hay que destacar en estos edificios, las curiosas ventanas con «faladoiros»: pares de asientos de piedra acoplados al muro bajo la ventana y encarados, posiblemente pensados —como su nombre indica— para charlar junto a la ventana.

(Fuente: Apendices y catalogo documental de Caaveiro)
Desde la ventana de la esquina de la última casa de canónigos (con el pabellón de don Pío a la espalda, a la izquierda), la vista del entorno del parque es espectacular.

Lugar ocupado por la iglesia colegial
En la explanada que podemos ver entre las casas de los canónigos y el pabellón de Don Pío, se levantaría antiguamente la iglesia colegial.

Río Sesín y molino del cenobio
El Sesín es afluente del Eume, en el que desagua un poco más abajo del monasterio. Aquí, en un rincón mágico que no se debe dejar de disfrutar, se encontraba el antiguo molino del monasterio (del que todavía quedan restos), cuyas ruedas se movían gracias a las aguas del río Sesín, salvando el desnivel del lugar.

Restauraciones
Tras la desamortización del siglo XIX, el conjunto, en estado de abandono, llega a manos de Don Pío García Espinosa, vecino de Pontedeume. Se realizan ciertas reformas, la iglesia de santa Isabel es reconstruida y demolida la iglesia colegial.
En 1971 es declarado conjunto Histórico Artístico y paraje pintoresco, aunque se encuentra en un estado bastante ruinoso y la vía de acceso es intransitable. Cuatro años después, es declarado monumento histórico artístico provincial.
Será en 1989 cuando comiencen las primeras excavaciones arqueológicas en las dos iglesias del conjunto y la rehabilitación de la “Casa del Guardés”.
A finales de los años 90, se realizan obras de consolidación y reparaciones diversas. Las excavaciones y rehabilitaciones seguirán en diversas fases entre los años 2003 y 2011
Para más información
Visita guiada
Por mi experiencia, la visita guiada (aquel día, de la mano de María José, estupenda guía) es totalmente recomendable.
En este enlace (Deputación da Coruña) se puede consultar información sobre horarios de las visitas guiadas y autobuses para acceder al recinto.
Teléfonos de atención a visitantes
981459006 / 609 845 461 (este último todos los días de 10:00 a 18:00 horas).
Teléfono Portal Fragas do Eume: 674 370 668
¿Qué ver en los alrededores?
Además de los diversos caminos y rutas que permiten disfrutar del Parque Natural de Fragas do Eume, en las cercanías merece la pena visitar la villa de Pontedeume.
No muy lejos de Caaveiro y junto a otro de los portales de entrada al Parque Natural, se asienta el Monasterio de Monfero, con su peculiar portada ajedrezada.
Para comer
¡No te olvides de probar los deliciosos bocadillos de la Taberna de Caaveiro!







