Unas nociones básicas de arquitectura, en general y Románica en particular: ¿qué es qué?

La geografía de Galicia está plagada de edificios románicos, por lo menos en su origen, pues la mayoría sufrió diferentes reformas, remodelaciones y añadidos a lo largo de los muchos siglos que han pasado desde su construcción. Con intención de facilitar la lectura de los artículos sobre arquitectura para aquellos que no controlan los “tecnicismos”, me he decidido a escribir este post. ¡Vamos allá!

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Características generales

Todos relacionamos la Edad Media europea con el crecimiento de la Iglesia Católica, ¿verdad? Está claro también que la expansión de la Iglesia (con mayúsculas, es decir, la organización) va de la mano de la construcción de todas las iglesias (con minúsculas, es decir, el edificio) y monasterios posibles, con intención de difundir la palabra de la Biblia.

El Románico busca construir templos que perduren y de la mayor grandeza posible. Partiendo de los gruesos muros de piedra románicos, se estudian, perfeccionan y resuelven problemas arquitectónicos diversos en busca de una mayor altura y más luz, camino del arte Gótico y sus luminosas iglesias.

Interior

Empecemos por el interior, pues el destino primero y último de una iglesia es acoger a los fieles que van a recibir la palabra de Dios (teóricamente, al menos). Está claro que en edificios pequeños lo más sencillo sería cubrirlos de madera. Sin embargo, la madera presenta varios problemas: en primer lugar, se quema con facilidad, con el peligro que supone (y ya hemos dicho, además, que a la Iglesia le interesa crear iglesias que perduren en el tiempo); además, a medida que los edificios se hacen más grandes, la dificultad de encontrar vigas de madera de cierta longitud aumenta.

Aquí nos topamos con una de las grandes búsquedas de la arquitectura: las cubiertas, los empujes, los pesos y los elementos sustentantes. Recordemos que el material principal del Románico es la piedra. Pero ¿cómo hacer un techo de piedra? No es posible crear en aquella época un techo recto, pues las piedras se caerían. La solución: la cubierta abovedada. ¿Por qué? ¡Veámoslo!

Cubiertas abovedadas: pesos y empujes.

El arco

El arco no es invención del románico, pero sí es el elemento estructural que les solucionó la papeleta en su momento. En el caso del románico, hablaremos de arcos de medio punto, es decir, con forma puramente semicircular.

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Si visualizamos dos muros rectos paralelos (o columnas o pilares) y llegamos al punto en que queremos unirlos y cubrirlos con un arco, lo haremos colocando dovelas en forma de semicírculo, rematadas en la llamada clave o dovela central. Cada pieza (dovela) va a comprimir a la que tiene a continuación, creando unas fuerzas de compresión verticales, que se transmiten como fuerzas laterales. Estas fuerzas laterales son recogidas por los enormes muros románicos y así se sostiene el conjunto, debido al equilibrio de empujes y pesos.

Bóvedas

Si colocamos en fila unos cuantos arcos de medio punto y los unimos con una cubierta que sigue la forma de los mismos, el resultado es una bóveda de cañón. Esta es la cubierta por excelencia del Románico.

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imágen: http://www.arqhys.com

Cada uno de los arcos que articula una bóveda de cañón (los arcos que pusimos en fila) se llama arco fajón o toral y el espacio que queda entre dichos arcos se denomina tramo. Los arcos fajones reposan en los pilares o columnas que vemos a lo largo de la nave y los empujes o fuerzas laterales de las que hablábamos antes, se recogen en las naves laterales o en los contrafuertes exteriores (luego vemos qué son).

boveda-aristaAhora imagínate que cogemos dos bóvedas de cañón y las cruzamos. El resultado es una bóveda de arista, que se utiliza habitualmente para cubrir espacios cuadrangulares, en lugar de la bóveda de cañón “sencilla” de los espacios alargados.

Planta

Cuando hablamos de planta, hablamos del plano, de la forma que tiene un edificio si lo cortamos por la mitad en altura y lo vemos desde el aire. La planta más habitual de la iglesia románica son la de cruz latina (¡cómo no!) o la planta basilical.

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imagen: http://www.arkiplus.com

Empecemos por ver qué es la planta basilical. Un edificio de planta basilical sería alargado y construido en dirección al altar, sin más, así de sencillo. Por su parte, el de cruz latina añade al anterior otro cuerpo que cruza al primero y sobresale en planta trazando una línea horizontal: haciendo forma de cruz, vaya. El cuerpo «horizontal», el más corto de la cruz, se llama transepto y se da nombre de crucero (lógico, ¿no?) al punto donde se cruzan ambos cuerpos

Cabecera

Las iglesias cristianas acostumbran a buscar una orientación canónica hacia el Este. Es decir, la cabecera (la parte donde está situado el altar y hacia donde se dirigen todas las miradas durante el oficio), de modo que la luz de la mañana ilumine el altar mayor en cualquier parte del mundo. También responde esto a la identificación del Este con Tierra Santa.

En la cabecera de la iglesia será donde se sitúe el altar, normalmente en el centro de la misma, siguiendo la línea de la nave central del edificio. Lo más habitual es el ábside (parte posterior del altar) sea de forma semicircular, de modo que resalte en planta y cree un espacio de recogimiento para situar el punto más importante de la iglesia.

Exterior

Contrafuertes

¿Te has fijado que normalmente las fachadas románicas no son 100% planas, sino que sobresalen pequeños muretes a lo largo de la fachada? Pues bien, estos son los contrafuertes. No son otra cosa que elementos constructivos verticales que sujetan los empujes laterales derivados del peso de los arcos y las bóvedas.

Ventanas

Como dijimos antes, durante el Románico todavía se están dando los primeros pasos en busca de mayor altura y amplitud en las iglesias. ¿Cómo abrían ventanas para que entrara la luz en esos tremendos muros? La respuesta es: con cuidado y muy pequeñas. Recuerda que los muros son tan anchos para sujetar la cubierta, si abrían ventanas grandes todo se podía venir abajo. Tendremos que esperar al Gótico para jugar con amplias aperturas y vidrieras.

Fachadas y portadas

Lo más importante de una fachada románica es, sin duda, la portada. También podríamos hablar de torres a ambos lados de la fachada principal o de rosetones, aunque éstos últimos son cronológicamente posteriores.

Portadas

Lo más habitual en las portadas románicas es que la puerta de acceso tome forma, una vez más, de arco de medio punto. Pero, ¿cómo hacerlo bonito? La solución es colocar arcos progresivamente más amplios, partiendo del tamaño de la propia puerta de acceso, hacia fuera. Estos arcos forman una especie de pliegue decorativo y cada uno de los mismos recibe el nombre de arquivolta. Cada arquivolta descansa en una columnilla adosada al muro. Tanto la propia arquivolta como el capitel y adosada a la columnilla permite disponer decoración.

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imagen: aulahistoriayarte.blogspot.com

Y, hablando de decoración y de enseñanza: visualiza un arco de medio punto y traza una línea recta justo donde empieza a curvarse (de capitel a capitel). El espacio semicircular que queda encima de esta línea se denomina tímpano. En el Románico, se cubría de piedra sobre la que se disponía decoración escultórica que, normalmente, reflejaba algún pasaje bíblico o de la vida del santo a quien se dedicaba la iglesia.

Más decoración

Los feligreses que acudían a la iglesia, en general, eran analfabetos o, cuando menos, poco cultos. Así, además de la homilía que escuchaban, la decoración del edificio en cuestión debía adoctrinarlos. Los capiteles, la escultura, las pinturas…cuentan pasajes o presentan a personajes importantes de la Biblia.

Al exterior, aparecen más elementos decorativos que buscan dinamizar el muro y resaltar los elementos arquitectónicos: ajedrezados, arquitos ciegos, dientes de sierra…etc.

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